En el marco del 15° Plenario Nacional de Delegados, Daniel Yofra instó a profundizar las medidas de fuerza con una huelga por tiempo indeterminado. La organización busca reorganizar la resistencia gremial ante el nuevo escenario legislativo y la crisis económica.
La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina (FTCIODyARA) inició este martes en su sede porteña un plenario clave que marca un punto de inflexión para el sector. El encuentro, que reúne a cerca de 200 delegados de todo el país, se desarrolla en un clima de máxima tensión tras la reciente aprobación de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, un marco normativo que el sindicato considera un retroceso histórico para los derechos conquistados.
Durante la apertura de las jornadas en el edificio de Bernardo de Irigoyen al 100, el secretario general Daniel Yofra —quien recientemente fue reelecto en su cargo con un amplio respaldo— ratificó la postura combativa que caracteriza a la organización. El dirigente sostuvo que la respuesta ante las políticas oficiales no puede limitarse a protestas aisladas y planteó la necesidad de avanzar hacia un paro por tiempo indeterminado. Según su análisis, las medidas de fuerza de una sola jornada han resultado insuficientes para frenar el avance sobre los convenios colectivos y la estabilidad de los trabajadores.
El reclamo salarial ocupa un lugar central en el debate de los delegados. Actualmente, el gremio aceitero ostenta uno de los básicos más altos de la industria, situado en los 2,3 millones de pesos. Sin embargo, la conducción de la Federación se propone elevar ese piso a los 2,8 millones de pesos, argumentando que esa es la cifra mínima necesaria para cubrir las necesidades básicas que establece la Constitución Nacional. Yofra criticó la resignación de otros sectores sindicales y advirtió que el argumento de la crisis no debe ser una excusa para aceptar remuneraciones que ubiquen a los trabajadores registrados por debajo de la línea de la pobreza.
El plenario también funciona como una caja de resonancia para el Frente de Sindicatos Unidos, espacio donde los aceiteros articulan acciones con gremios como la UOM, ATE y las dos vertientes de la CTA. La estrategia discutida en estas horas apunta a aprovechar las debilidades políticas del Ejecutivo para reconstruir una capacidad de respuesta gremial que trascienda al propio sector aceitero. Los dirigentes coincidieron en que el principal desafío inmediato será coordinar una resistencia efectiva contra la implementación de la reforma, especialmente en lo que respecta a la limitación del derecho a huelga y la protección de los delegados en las plantas.
En las próximas horas, tras finalizar las deliberaciones del miércoles, se espera que el plenario emita un documento con los pasos a seguir. El calendario gremial se presenta desafiante, con la amenaza latente de una paralización total de las terminales portuarias y las plantas procesadoras de granos si no se abren canales de negociación que atiendan el reclamo por un salario digno y el cese de las políticas de precarización laboral.






